ARTÍCULOS
Psicoanálisis en la urgencia y la acción del analista en la dirección de la cura de un tratamiento posible
por Carlos Gustavo Motta

Un acontecimiento imprevisto modifica la posición subjetiva: el acontecimiento es desprendimiento inmediato de una primera consecuencia, es decir tiene una estructura implicativa. Esta lógica esclarece su potencia propiamente temporal, teniendo la capacidad para engendrar un tiempo propio.

El acontecimiento determina, siendo de este modo, realidad y principio.

Los acontecimientos son singularidades irreductibles de las situaciones, descubriendo así una verdad para el sujeto. Hace advenir “otra cosa” que la situación, las opiniones, el saber instituido. Es un suplemento azaroso, imprevisible, disipado apenas aparece: un acontecimiento puede ser un modo de nombrar a lo real.

Efectivamente, encontramos que Jacques-Alain Miller en su curso Les us du laps en la clase del 17 de abril de 2000, ubica el acontecimiento imprevisto como uno de los nombres de lo real, haciendo del sujeto un desprovisto, es decir lo ubica al descubierto. Gracias a esta utilización del acontecimiento imprevisto, lo real tiene una posibilidad de aparecer en la sesión analítica.

¿El acontecimiento se inscribe en el tiempo? o ¿El acontecimiento crea al tiempo?

Como práctica, lo real es definido a partir de lo que ocurre, es decir del acontecimiento. Determinando con ello un posible axioma básico: lo seguro, es que mañana, por ese acontecimiento imprevisto, el sujeto no va a ser lo que fue.

Vivimos en una época donde la forma de abordar lo real, está en condiciones de afectar los hechos y de un modo singular. En consecuencia, (a modo de ejemplo) el saber científico, cuando se elabora, afecta lo real.

Partir de la definición de la ciencia como saber en lo real, nos posibilita determinar que el saber de que se trata aquí es un saber que no sólo puede comunicarse, sino que además lleva intrínsecamente la idea de comunicación. Lacan plantea que la lógica dada al saber científico, incluye el modo de la comunicación como suturando al sujeto que él implica.

El uso de la noción de información, mensaje o código genético está tomado, en la medicina científica, de una concepción de lenguaje diferente al nuestro.

El “no hay la relación sexual” posee una lógica que permite situar el real.

Para el sujeto, falta ese saber en lo real ya que  no hay una relación reglada y natural sobre lo que deben ser las relaciones entre los sexos.

Lacan plantea en el Seminario 11, Los cuatro conceptos fundamentales dl psicoanalisis, que lo real se presenta bajo la forma de lo inasimilable del trauma y aporta la noción de tyché como un modo de nombrar lo real bajo la denominación de encuentro fallido.

Lo traumático, no sería la sexualidad sino la falta de saber sobre la emergencia del goce sexual. Un encuentro traumático con lo real determina un punto de certeza.

La certeza está articulada a lo real, ya que este encuentro es imposible de negar, no se puede dudar de ello.

Frente  a lo que puede considerarse traumático la pregunta que surge es ¿Por qué sucedió? Y toma el modo de única formulación de lo indecible a lo que el sujeto se ve confrontado en un encuentro con ese acontecimiento, lo que deja al sujeto sin palabras.

Aquí es donde corresponde localizar al goce en tanto se le impone al sujeto que no puede decir nada al respecto.

Un enfermo comprometido con el malestar de su cuerpo está aprisionado con ese real que lo nombra. Esto nos permitirá a nosotros analistas, el intento de arreglar su goce que seguramente opaca el horizonte en una vida atravesada por el No Todo

¿Podremos orientar a ese sujeto  con una oferta de hacer vivible su vida excluyendo el engaño cronológico del transcurrir del tiempo de vida de cada uno?

¿Qué es entonces, lo verdaderamente traumático?

Podemos responder con Lacan que se trata de la entrada del sujeto en el lenguaje. Es la intrusión de ese primer significante, relacionado con la falta de significante en el Otro.  Frente a este agujero, el sujeto deberá dar una respuesta en la repetición de modo que cualquier surgimiento posterior de cierta modalidad de lo real será leído a partir de estas significaciones.

Frente a la pregunta ¿Por qué sucedió? se construyen otras: ¿Qué hacer?¿Cuál es la apuesta del analista?¿Bajo que modalidad?

Interrogantes que nos confrontan con la acción analítica, más exactamente, como expresa Miller en El desencanto del psicoanálisis, con un particular en disyunción de todo universal, un particular que no se deja reabsorber en el universal, sino que es devuelto en todo caso a la singularidad, a la originalidad, incluso a la extrañeza del caso por caso. Por lo demás, lo singular es el estatuto del caso mismo. Así tenemos que vérnosla con un real desprendido de lo racional y hasta de toda posibilidad de regularidad y del establecimiento de una ley, cualquiera sea.

La acción del analista.

Quien pretenda aprender por los libros el noble juego del ajedrez, pronto advertirá que sólo las aperturas y los finales consienten una exposición sistemática y exhaustiva, en tanto que la rehúsa la infinita variedad de las movidas que siguen a las de apertura. Unicamente el ahincado estudio de partidas en que se midieron grandes maestros pueden colmar las lagunas de la enseñanza. A parecidas limitaciones están sujetas las reglas que uno pueda dar para el ejercicio del tratamiento  psicoanálitico
.
Sigmund Freud.
Sobre la iniciación del tratamiento .
-Nuevos consejos sobre la técnica del psicoanálisis-
(1913).

 

A partir de este epígrafe y de un aporte personal de Germán García (1) me dirijo y enfoco   en el texto de la Dirección de la cura y los principios de su poder   los párrafos 4, 5 y 6 de la primer pregunta que Lacan se formula en su informe: ¿Quién analiza hoy?. (2)

Estos párrafos se ocupan principalmente de la Táctica, Estrategia y Política en la cura. Términos que se relacionan entre sí, pero creo, indispensable distinguirlos. Para ello me pregunto:

  1. ¿Qué significa cada término?
  2. ¿De dónde provienen?
  3. ¿Cómo deben distinguirse en su práctica?
  4. ¿Qué efectos provocan?

Intentaré, entonces, responder a lo largo de este breve recorrido, tales cuestionamientos.

Considerando  el punto de vista etimológico, la TACTICA proviene del griego taktike, femenino de taktikos y que designa un sistema empleado para cualquier cosa. Es el arte de poner las cosas en orden y un conjunto de previsiones y normas establecidas para una cierta operación militar. Otro significado es la manera de conducirse  calculada para el logro de un fin determinado.  La táctica también designa la habilidad o el “tacto” para realizar algún objetivo.

La ESTRATEGIA es el arte mismo de dirigir las operaciones militares y particularmente señala  la coordinación general de una guerra. Dirigir es la palabra clave dentro de la definición de   estrategia, que también significa el arte de dirigir un asunto para lograr el objeto deseado.

La POLITICA también proviene del griego politikos, que deriva de la polis, ciudad. Más allá de sus acepciones relacionadas con el gobierno de un país hay que significar: una autoridad que interviene; habilidad para tratar gente o para manejar los asuntos en que hay que tratar con gente; suave en la manera de decir las cosas o hábil para decirlas sin ofender o molestar; frío o reservado.

Estas dos últimas acepciones podrían conciliarse en una: manera de conducir un asunto o de conducirse  en él, por ejemplo:  no es buena política  la que sigue.

Aún así, desarrollando los conceptos  de significación de cada una de estas palabras que conforman un  tríptico, generalmente hay una confusión entre táctica y estrategia. Aclaremos entonces que la táctica implica acción y que debe desarrollarse  siempre  dentro de un marco estratégico.  Táctica no es sin estrategia  y ambas no son sin política.

Luego de estas básicas distinciones, pero imprescindibles, haremos referencia al siguiente párrafo de La dirección de la cura y los principios de su poder ( página 569):

El analista es aún menos libre en aquello que domina estrategia y táctica: a saber, su politica en la cual haría mejor en ubicarse por su falta-en-ser  que por su ser.

Partiré del término Estrategia para significar un camino recorrido por Lacan. Como hemos notado en las diferentes acepciones Estrategia es un término militar. Hay una referencia clásica, tomada por Lacan en este escrito, que es la obra de Karl von Clausewitz, militar y teórico de la guerra prusiano. Director de la Escuela de Guerra de Berlín entre los años 1818 á 1830, Clausewitz elaboró una teoría militar y analizó el fenómeno bélico como un todo orgánico. Sus obras fueron editadas con el título de Obras póstumas sobre la guerra y la conducción de la guerra.  De esos diez volúmenes Lacan hace referencia explícita de su persona en la Introducción al comentario de Jean Hyppolite (3). Extenso comentario  que articula la relación de la guerra con la aparición de la resistencia en el dispositivo analítico.

Mencionaré otro estratega que Lacan conoce y que lo cita en el artículo Introducción teórica a las funciones del psicoanálisis en criminología, se trata de Sun Yat-sen. Estadista chino, miembro fundador de diversas sociedades secretas  antimonárquicas. Fue quien inició la revolución antiimperial y en 1925 entró triunfante en Pekín fundando la República China.

Así desde Sun Tzú hasta Maquiavelo, de Kant a Clausewitz, “el arte de la guerra y de la estrategia” ha interesado a muchos pensadores. Estrategia, táctica y política han sido los puntos principales que se dirigen a la Teoría de la decisión. En Estrategias de lo humano, el pensador alemán Ottfried Hoffe, señala que el proceso de decisión está constituido por tres momentos  conceptuales (4):

  1. La reflexión acerca de un objetivo.
  2. El reconocimiento del objetivo como propio.
  3. La reflexión o planificación de las vías que conducen al fin.

La decisión, entonces. es una consecuencia de la utilización de estos tres términos que hemos comenzado a desplegar. Quizás la inquietud del saber de ellos es que el analista debe enfrentarse  a aquello que traiciona y parasita al campo subjetivo y que la resistencia es   el arma más fuerte que el analizante posee. Resiste porque prefiere su propio engaño conocido que una verdad construida sobre la angustia.

He pensado en un posible cuadro que muestre las primeras articulaciones  aquí vertidas. Es el siguiente:

Estrategia

Marco de Referencia
Coordinación General

Transferencia

Táctica

Acción

Interpretación

Política

Malentendido
Falta-en-ser

Deseo

Creo, que de esta manera, acercarme a los efectos que provocan en el dispositivo analítico.

La dirección de la cura... es un texto que trata de la acción analítica, entendida ella misma como la acción del analista. Miller dice que el analista pone a trabajar a su paciente, también comenta que Lacan en este texto ha buscado numerosas referencias de la sabiduría oriental (ya las había también utilizado en Variantes de la cura tipo en referencia al Tao y la vía del analista). Aquí en la La dirección... Lacan recurre a la comparación entre el análisis y el juego del bridge y dice que el analista se apoya en lo que se llama en el bridge el lugar del muerto. Para quien no conoce el juego, este lugar permite a todos los jugadores continuar con el juego, es decir, es un lugar que facilita la partida y no precisamente porque se ubique con los labios cosidos, es decir, que se haga el muerto.

A Lacan no lo satisface una posición analítica de no-hacer y al contrario, elabora  una teoría de la acción analítica  con la idea que el analista, en su modo propio de no-hacer, revela algo de la verdad de cada acción humana. Como este texto no es sólo teoría y en realidad el analista no es un contemplativo, es en eso por lo menos que se distingue del taoísmo. El analista no puede ser contemplativo  porque el Inconciente  no se contempla, porque no se queda inmóvil suficiente tiempo para que uno lo pueda contemplar, se mueve  dice Miller, como se mueve el deseo: un momento acá y otro momento  allá.(5)

La posición del analista en la transferencia es su estrategia,  ya que la transferencia define una posición a largo plazo. Y Lacan ubica la transferencia  como una estrategia en la cual el analista no es muy libre, porque depende mucho del lugar que le da el analizante. La interpretación para Lacan es al nivel de la táctica, porque depende de la frase que el paciente va a decir, de lo que va a ocurrir, del acontecimiento imprevisto. Y para interpretar, hay que estar atento, tanto como la metáfora del león que utililiza Freud: el león salta una sola vez.

Finalmente en relación a la política. “...haría mejor ubicarse en su falta-en-ser  que por su ser”. El ser: ¿en qué sentido? Creemos que es al nivel de la política en tanto la política no es una cuestión militar, es una cuestión de fijar por qué se hace la guerra, o en que dirección va esta guerra, en definitiva qué se trata de obtener. Lacan llama política del psicoanálisis a la cuestión del fin del análisis, en tanto que tiene que ver con el ser. De tal manera que el texto es estructurado  por ese tríptico, que se repite siempre:

  • Táctica de la interpretación.
  • Estrategia de la transferencia.
  • Política del ser o de la falta en ser.

Referencias bibliográficas:

  1. Me refiero al artículo publicado por Germán García en Escansion Nueva Serie Nro. 3, El lugar del psicoanalista. Allí se despliega la noción de  estrategia,  ligada a la teoría del juego y de la decisión. También se hace referencia  a “...un autor de la Escuela de Frankfurt que tiene un libro llamado Estrategias de lo humano...”. Ese autor está citado en este trabajo y agradezco a Germán García que me haya facilitado el libro que posibilitó una parte de esta comunicación.
  2. Lacan, Jacques (1958) La dirección de la cura y los principios de su poder.  Escritos 2.  Ed. Siglo Veintiuno.
  3. Lacan, Jacques. Introducción  al comentario de Jean Hyppolite. Escritos 1. Ed. Siglo Veintiuno.
  4. Hoffe, Ottfried.(1979)Estrategias de lo humano. Versión castellana de Ernesto Garzón Valdés. Ed. Alfa Argentina. Buenos Aires,
  5. Miller, Jacques-Alain (1992) La dirección de la cura. Resumen del Seminario realizado en Córdoba en por el Colegio Freudiano de Córdoba para la formación permanente. Córdoba. Argentina.